El avance tecnológico en los últimos años nos hace caer en un análisis respecto a las direcciones o departamentos de Comunicación en donde justamente, hay falta de comunicación (irónico pero cierto) y aunque no parezca, esto es algo que sucede muy a menudo en nuestra sociedad. Muchas veces seccionamos y/o delegamos tareas a una y otra persona de nuestro Departamento pero a la final, terminamos desentendiendo los temas (incluso los prioritarios) para en un momento determinado, nadie saber de nada y sin quererlo creamos así nuestros propios momentos de crisis a nivel interno.
Esto sucede en algunas empresas cuando hay mucho por decir pero con poca iniciativa para hacerlo. Ya el blog de Claudio Bravo denominado “e-comunicación” (hoy más modernizado “activosintangibles.com”) demuestra la importancia de estar agremiados o conformar grupos que permitieran consultoría de comunicación y como él lo cita: “todo con foco en los social media como catalizador de la comunicación entre las organizaciones y sus públicos”. Esto sin duda permite ampliar nuestra capacidad de discernir y priorizar acciones en nuestras tareas como profesionales y visionarios de una mejor cultura informativa.
Tanto en España (de donde provienen gran parte de agencias de comunicación) como en otros países –incluido el Ecuador– tenemos gremios profesionales que avalan y garantizan un buen desempeño laboral, muy aparte del respaldo ético y fundamentalista al que cada asociación se apega. Sin embargo, el celo profesional a veces suele ser más fuerte y termina siendo el enemigo número uno de las buenas relaciones comunicativas e informativas en una empresa, lo que dificulta para mejorar las relaciones de las empresas hacia sus públicos internos y externos.
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